La culpa la tuvo el kebab, sólo el kebab. Había encendido la televisón, pero no el disco duro conectado a ella para elegir serie o película a mi gusto a fin de disfrutar de ambos (serie/película y kebab) al mismo tiempo. Craso error.
Una vez que empiezas a comerte un kebab es IMPOSIBLE que toques otra cosa que no sea el kebab hasta que finalices la operación. Claro, a no ser que seas un cerdo y te importe un comino que cada cosa tocada, mínimamente rozada por tus dactilares, quede impregnada automáticamente por restos grasientos rezumantes de cualquier ingrediente que compone el ínclito kebab. Y esto, señoras y señores, por supuesto, incluye el mando de la tontovisión.
Y da la maldita casualidad de que el canal elegido por la tontovisión, apagada la última vez en ese canal (no me pregunten por qué) fue La Sexta. También da la casualidad de que en ese momento, mi momento Kebab, estaban emitiendo El Intermedio.
Alguna vez mi curiosidad se paseó por El Intermedio hace meses, entre zappings, camino de alguna otra cosa. Y se detuvo en Thais Villas, en la china esa de no sé dónde cón no sé qué nombre, y sobre todo en Wyoming, sobre todo en él, preguntándose quién demonios le estaría escribiendo los guiones, porque estaba claro que no era él. Wyoming siempre dió para mucho más que para ese humorucho de cerebro vacío lleno de chistes facilones y series de gags tontunos... pensaba entonces.
Agarrada a mi kebab, deseando como nunca que fuera pequeño (¿desde cuándo? ¿desde cuándo he expresado yo semejante rechazo por un kebab?), odiándome por no haber forrado el mando a distancia con Aironfix para así poder cambiar de canal, y presenciando durante los 15' largos que me duró la cenita, aquellos terribles diálogos de El Intermedio (con ese público al que se nota teledirigido hacia unas risas forzadas, pero muy forzadas), me hice la nota mental de no volver nunca jamás a pasar por ahí, por la Sexta a esa hora, ni haciendo zapping.
Sacan un dromedario apareándose (ja-ja-ja, qué risa) y montan toda una serie de gracietas a propósito de ello (la cosa se dilata un poco demasiado, casi como el orificio de la dromedaria, o incluso más. Una exageración, vamos). Después, dos de los integrantes de ese gran elenco de comicastros con el que se ha rodeado Monzón, hacen una parodia germanochiquitófona (llevaba el kebab a medias y pensaba "acábate ya! ya! ya!"), y por fin sale Wyoming, el pobre, contando un par de chistes facilones, muy muy facilones, que me imagino, dado su ingenio, aquel al que nos tenía acostumbrados antes de este tremendo agujero negro en el que ha caído, a él le parecerían también espantosamente vergonzosos.
Supongo que todo el misterio reside en una suculenta cifra llena de ceros a fin de mes, y en que el programa, dado el nivel del público (de ese público que lanza al estrellato, al liderazgo de audiencia a "esos" programas que todos sabemos. Ese es el nivel que tenemos. Nivelazo), tiene notoriedad. Y al final eso es lo que acaba interesando, a fin de cuentas, en detrimento de la calidad (vamos, el cuento de siempre, no estoy descubriendo la pólvora).
Otro día les contaré lo que me pasó con SLQH... programa que vi por primera vez ayer, a raiz de un post escrito por @Kurioso... Tampoco tiene desperdicio. También lo había rozado en zappings. También... pero forma parte de otra historia.
Hace 1 hora.


