20 de septiembre de 2011

The Bala's Ultimate Manifesto

Lo que me gustaría decir y nunca diré:


Estimado rebaño de incompetentes,

Hoy me habéis hecho llorar. He llorado otros días estando aquí, e indirectamente gracias a vosotros muchos de ellos. Pero hoy es diferente. Hoy sólo he tenido que pensar que dejo a mi jefe en vuestras manos, y las lágrimas me han venido instantáneamente. Vuestra es principalmente la culpa de que yo ya no quiera estar aquí.

Vuestras manos. 7 pares de manos que, en lugar de aportar soluciones, todo lo que saben hacer es dar más problemas, y pedir ayuda, y tomar café, y gastar un dinero de la compañía que no es suyo, es de la compañía. Ya me dábais bastante asco hace meses, pero cuando ahora pienso que se queda aquí y tiene que seguir aguantando vuestras tonterías, ese asco sube varios enteros. Sois escoria, vagos, complacientes, limitados. Vuestra mentalidad de funcionarios os impide casi biológicamente querer hacer las cosas mejor y eso es lo que transmitís también a vuestros equipos. Estoy segura de que entre ellos hay gente enormemente válida, que queda eclipsada por vuestras limitaciones, o a quienes vuestra abulia e indiferencia se contagian. Es muy fácil que este tipo de cosas se extiendan, son un virus muy efectivo.

Aquí no os pagan para que entréis en facebook, ni para que toméis café nada más llegar y eso se alargue unos 20 minutos por norma cada día. Ni para que bajéis a media mañana a hacer exactamente lo mismo, otro café. Ni para que gastéis, también por norma, 1h30 o 2 en comer. Ni para que pidáis a vuestro jefe, todos los santos días durante los meses que llevo aquí, que haga VUESTRO trabajo y le entretengáis con menudencias. Os pagan sueldos de directivo medio porque supuestamente tendríais que producir algún beneficio para la empresa. Sois un dolor de cabeza para vuestro jefe, y sóis un cero a la izquierda, en general.

No os pagan para que el día que el jefe no está, hagáis lo que os dé la santa gana. Hoy está de viaje y esto parece jauja.

Debería daros un poco, al menos un poco de vergüenza. Cada vez que yo cometo un fallo estúpido, o más importante, sí, se me cae la cara de vergüenza porque siempre sé que lo podía haber evitado. He cometido muchos de esos aquí, víctima de la frustración y la falta de atención provocada por ella, aunque NO ES EXCUSA. He cometido muchos errores bobos por no poner la suficiente atención, por no tender hacia la excelencia en mi trabajo. Vosotros NI SIQUIERA sabéis lo que es eso.

Vosotros creéis que se os debe algo. Creéis que lo estáis haciendo bien, malditos vagos de mierda. Y algunos de vosotros incluso os jactáis de ello dando lecciones, ENCIMA. No tenéis vergüenza. He llegado a oiros decir, a uno de vosotros, que no hay que hacer un trabajo perfecto sino ajustarse a los estándares de perfección de quien te lo pide. Si quien te lo pide resulta ser alguien muy poco exigente, ¿entonces tienes que hacer un trabajo DE MIERDA? ¿Tienes, por obligación, que entregar una chapuza sólo porque así es suficiente? DIOS SANTO, mientras voy escribiendo me voy calentando y me entran ganas de daros unas cuantas hostias, por chapuceros, por vagos, y para que os despertéis de una vez.

Vuestro jefe todavía cree que puede motivaros y conseguir hacer de vosotros un equipo en condiciones. Lo creía cuando yo entré, y desde entonces ha hecho varias pruebas, ha aplicado varios métodos, a ver por dónde salíais. No habéis salido por ninguna parte porque TODO OS DA IGUAL. Estáis acomodados, y cualquier iniciativa para cambiar las cosas será una decepción más. No quiero decírselo, no quiero cargarle de negativismos, no quiero preguntarle cómo va a hacer porque acabaría diciéndole que no sirve cambiar de orden las piezas del puzzle, porque lo que falla son precisamente eso, las piezas, vosotros, panda de adocenados incompetentes.

Lo único que hago es repetirle sin cansarme que tiene que irse de aquí. Me duele verle gastando energía para nada, en vosotros, y en parte de la plana directiva de aquí. Ojalá se vaya, ojalá un día tome la decisión y lo haga. No os merecéis un jefe como él. Yo tampoco, probablemente, pero vosotros... de no ser por él, al menos 4 estaríais en la calle. En la calle donde la crisis se lleva por delante más de lo que en un principio estaba "previsto". Pero no tenéis miedo a la crisis, porque hay un muro entre ella y vosotros, que es vuestro jefe y os protege sin merecerlo. En esa misma calle donde hay esa misma crisis, también hay gente MUY MUY VÁLIDA, gente que daría muchísimo por estar aquí y hacer un buen trabajo, el que vosotros no hacéis.

Necesitáis el miedo, la incertidumbre y la visión de vosotros mismos sin oficio ni beneficio, despedidos, para que eso os impulse a hacer las cosas bien, ya que otros incentivos no sirven. Se os trata bien, se os escucha, se os da manga ancha, y cogéis el traje entero. Sois oportunistas, lentos, y, sí, ya lo he dicho, pero nunca las veces suficientes, unos VAGOS REDOMADOS.