1 de diciembre de 2008

Subnormalidades Cotidianas

Todos los días más de una vez, veo/oigo algo que me sugiere comentarios humorísticos. Pero debo quedarme muda, como el enanito de Blancanieves, tristemente muda. La/s persona/s que los provocan continuan en su línea habitual de subnormalidades profundas. La/s persona/s con quien/es podría compartir tan jugosos momentos de subnormalidad, simplemente los ignoran. Uno de estos seres humanos ni siquiera pillaría el comentario. Su IQ se arrastra por los suelos. Los otros decidieron entrar en una dinámica de "vamos a ser discretos con los demás y conmigo mismo".

Y yo sufro. Mucho. Pasarme 8 horas sin poder terminar la frase "pero habéis visto..." o sin tan siquiera poder empezarla resulta torturador. Todos los comentarios jocosos, satíricos, sarcásticos, me los hago a mí misma, a mi cerebro, pero no tiene gracia. Siento esa necesidad tan humana de compartir el chascarrillo. Y veo que no puedo. La expresión de mis ojos (y sólo de mis ojos, porque el resto de la cara parece inyectado con botox, puedo jurarlo) es un poema, cada vez que algún sujeto o sujeta revienta las fronteras de la estupidez y aquí no se comparte el momento.

¿Dije que esto no sería un diario? ... Nunca digas de este agua no beberé....


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