1 de agosto de 2009

Mierda por todas partes

Es la madrugada del 1 de agosto. Me he pasado el día bajo el agua, literalmente, y una de las pocas veces en que mi cabeza ha emergido para tomar un poco de aire, un poco de jamoncito del bueno, y un poco de sombra, me he topado con este magnífico artículo (en papel) que Arturo Pérez-Reverte publicó cuando Juan Marsé recibió el Premio Cervantes.

Llega a mis ojos y a mis manos con dos meses y medio de retraso, y ya sé que todos ustedes saben que Marsé se llevó el premio. También sé que conocen, o al menos intuyen, toda la basura que rodea e inunda al mundillo de los premios, sean estos del pelaje que sean, y se otorguen en la disciplina que se otorguen, aunque bien es cierto que asociar el Premio Cervantes con la palabra "pelaje" no resulte muy acertado por mi parte dado su prestigio...

Verdad es también que no siempre aplaudo a Pérez-Reverte, no siempre coincido con sus opiniones, y no siempre me agrada su chulería (aunque he de confesar que esto último me hace sonreir en bastantes ocasiones). Pero esta vez sí. Esta vez me faltan manos para la ovación, y le hago una mini ola desde aquí.

A nadie le extraña que las cosas sucedan realmente así, teniendo en cuenta de dónde venimos y a dónde vamos, especialmente en este microuniverso de los premios y homenajes. Esa es la pena. Que a nadie le extraña. Que a todo el mundo le parece mucho más normal encontrarse las cosas untadas de mierda antes que limpias como patenas. Lo raro es lo segundo, y es entonces cuando saltamos al escenario admirados, de la generosidad de alguien, de la pureza de algo, de la honestidad de allí, del buen hacer de allá... son tan escasas y extraordinarias esas veces que cuando las presenciamos, hacen que nos quitemos el sombrero.

Lo que decía... una pena.

Al menos tengo el consuelo de saber que, aunque el mundo se llene cada vez más de cacas, basuras y otras porquerías,éstas nunca llegarán hasta mi blog... salvo en contadas ocasiones que merezcan la pena.

4 comentarios:

Casshern25 dijo...

Arturito, Arturito... pocas veces estoy en desacuerdo con él, incluso hasta con las formas. No es chulo quien quiere sino quien puede. Y claro, el último párrafo, es una muestra más.

Julio dijo...

Disparando: ^_^

¡Hola! A mí Pérez-Reverte me parece un autor sobrevalorado. He leído dos novelas y no hace mucho uno de la serie del Capitán Alatriste.

Escribe guiones de cine y Alatriste me parece novela juvenil y poco más. Michael Crichton me parece mejor autor de imaginación y si me voy a Dumas o Stevenson ni te cuento.

En cuanto a sus polémicas, se ha asentado en una especie de trono intocable. Me gustará saber si dentro de 50 años sus libros se estudiarán en las universidades como referentes de la mejor literatura española.

Yo creo que no, ahora bien: ya pensaba así ANTES de que fuera un autor tan consagrado porque los libros que me leí de él, La tabla de Flandes y El maestro de esgrima, son de hace muchos años. Y no me dejó sensación de volver a leer nada suyo. Con Alatriste sigo teniendo esa sensación de sobrevalorado, pero para gustos colores y se respeta al igual que a mí me gusta Paul Auster y me pueden decir que se repite más que el ajo. Pues puede ser también.

¡Un abrazo!

Bala Perdida dijo...

Bueno Julio, yo no he dicho que me gustara como novelista. La Tabla de Flandes sí, por ejemplo, pero poco más. En esta entrada hablaba de él en cuanto a su quehacer como columnista, y, tal como digo, no siempre estoy de acuerdo con lo que escribe.

La razón para incluirle en uno de mis posts es que precisamente con esta columna sobre lo de Juan Marsé, dió en la diana (también lo ha hecho bastantes otras veces con otros asuntos).

Es posible que se le haya "sobrevalorado", como tú dices (me niego a usar esta palabra, se utiliza cada vez más gracias al "overrated" de las series americanas, que es que no se les cae de la boca...). Pero la cuestión aquí no era juzgarle como escritor, sino poner una vez más sobre el tapete la cantidad de mierda que nos rodea...

Independientemente de que sus libros se estudien o no en las clases de literatura dentro de 50 años, creo que no le falta razón aquí, y si te lees otras columnas que ha escrito (en el mismo enlace) verás que acierta en alguna que otra ocasión también.

Julio dijo...

Cierto. El artículo lo leí y se acerca mucho a la idea que tenemos muchos sobre la clase política. No hay más que ver las hechuras de Trillo, el diputadito Zaplana o el Pepín Blanco.

¡Saludos!