"Se ve a cada panoli con cada pibón, ¿A que al final resulta que hay que ser gilipollas para follar con una tía buena?"
Tuit, 2/03/2011 by @pilotoalmando
Sí, es cierto, hay, tal como le he asegurado al interfecto, una teoría largamente extendida sobre eso, y cuya lógica es tan aplastante como un yunque de puro acero. Podría simplemente enunciarla en una sola frase. Pero entonces esto no sería un post.
Vamos a imaginar por un momento partes de la posible (probable) vida de alguno de esos pibones. Podría haber ocurrido, ir a ocurrir, o estar ocurriendo precisamente así...
Cristina tiene 6 años, le gustan las piruletas. Hace dibujos muy bonitos, y muy avanzados para su edad. Su mejor amiga de la clase, Belén, en cambio, dibuja bastante mal. Ayer Cristina le dió una piruleta a Marta.
María tiene 13 años y un grupo de 4 amigas. Sólo una de las 5 es más guapa que María. Pero María es más alta y ya usa sujetador. Las dos dicen que la otra es su mejor amiga. Se envidian en secreto.
Sandra tiene 17 años. Sale desde hace 6 meses con Manu. Los amigos de Manu y el propio Manu han flipado cada día de esos 6 meses. Manu es atento, inteligente, buen chaval, pero no pasa de ser un chico del montón, incluso, como el dice "bastante feo, la verdad". Antes de que pasen 8 meses, Sandra comienza a salir con un amigo de Manu. La relación es clónica respecto a la anterior.
Mónica tiene 24 años. Dice estar harta de acabar "siempre jodida después de salir con buenorros". Ahora está con Dani a quien conoció estudiando Farmacia. Es una relación cómoda, sin extravagancias ni grandes pasiones. Llevan juntos un año y medio.
Isabel y Marta tienen 35 y 43 años. Se casaron con Juan y Alberto, que son amigos desde que estaban en el colegio. Nunca se lo han dicho el uno al otro, pero lo cierto es que tanto Juan como Alberto SABEN que ni en sus mejores sueños hubieran podido imaginar que acabarían cumpliendo los 40, con esas barrigas y esas calvorotas, y dos mujeres así. A veces, sobre todo estando sus hijos delante, los dos se meten en el papel de sabéis-perfectamente-que-en-casa-mando-yo o vamos-querida-no-tienes-nidea-de-mecánica. Pero en el fondo, tanto uno como otro, saben perfectamente que no son más que un par de desgraciaos. O... eso es lo que la sociedad hace que parezca que son...
Todas estas mujeres tienen en común, a primera vista, una sola cosa: son pibones. Son impresionantemente guapas, y acompañando a ese regalo genético que no es, de ningún modo, mérito suyo, poseen además una gracia y una simpatía fuera de lo habitual.
Cristina y María, de 6 y 13 años, apuntan maneras. Ambas son dominantes, saben lo que quieren, se reconocen agradables a la vista y por ello superiores (su familia, único vínculo con el universo, se lo ha repetido ya mil veces) y, para que todo el mundo las distinga del resto, aprenden, desde el principio, a rodearse, no de iguales, sino DE INFERIORES. Es la clave, siempre es la clave.
Cuando estos pibones van creciendo, por motivos que las que no seamos ellas, desconocemos, encuentran que los más mínimos fallos, complejos, taras, llámenlos como quieran, que puedan menoscabar su liderazgo, deben compensarse, taparse.
Todo pibón, hasta el más perfecto, tiene un pequeño resquicio que resquebraja su seguridad, esa aparente seguridad con la que las vemos deslizarse por la vida. ¿Cuál es la respuesta del pibón? ¿Cómo se defiende un animal que ve peligrar su supervivencia?
En este caso, rodeándose de congéneres más débiles. Sólo así puede seguir destacando.
Por eso, los sujetos de mi estudio se rodeaban de amigas más feas, más tontas, más bajas, más...
Por eso, se ven tantos pibones con imbéciles, tantas tias buenas con feos. Porque para una de estas tías resulta inconcebible acompañarse de alguien superior a ella. No podría brillar, no podría ser la estrella. Tendría a su lado a alguien que siempre destacaría más. Y eso sería llevar una existencia de pesadilla. Estar con alguien inferior les da seguridad. Además, saben que podrán dañar, pero que no serán dañadas. Es así de simple.
¿Todos los pibones son así? No. Claro que no. Sólo los que describo aquí.


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