14 de noviembre de 2012

Las bicicletas son para Madrid, SI SABES USARLAS

Hace ya mucho tiempo que tengo este post en la cabeza, y hoy por fin le doy salida.

Me gustan las bicicletas. Son prácticas, son económicas, el usuario de bicicleta se ahorra un pastón en transporte y encima hace ejercicio, no contaminan... ME GUSTAN las bicicletas. Sí, pero...

Madrid no es Amsterdam, ni Berlín, ni Brujas. Madrid es Madrid, y, no nos engañemos, en absoluto está acondicionado para el uso masivo de bicicletas. Bien. Si aún así, tu deseo es cruzar la ciudad todos los días en ese medio de transporte, o darte una vueltecita de vez en cuando...

... Primero. Tendrás que tener en cuenta cómo es el tráfico de Madrid. No es Alicante, ni Bilbao. Madrid es una ciudad grande, y además su tráfico es salvaje. Hay que conocer los ritmos del tráfico en Madrid antes de salir impunemente a dar pedales, ponerse al volante de un coche o decidir que te compras una moto porque ahora el carnet de conducir lo permite.

Muchos de vosotros, ciclistas, salís a tumba abierta. En Madrid, y en las carreteras que la rodean, no todas tienen carril bici, pero a vosotros os gusta mucho ir en pelotón por comarcales de dos carriles con dirección en ambos sentidos... sois INCONSCIENTES. Además de estar prohibido (un ciclista debe siempre circular por la derecha, lo más a la derecha que pueda de una calzada), es peligroso. Os jugáis la vida, hijos.

Muchos no lleváis casco, la mayoría de vuestros vehículos tienen una ridícula bombillita, que no es ni siquiera tal, sino un faro reflectante o como se llame. Por la noche apenas se ve (Apenas, o nada, y además sólo, en la mayoría de los casos, situada en la parte de atrás. Si yo miro por mi retrovisor, NO OS VEO).  Es posible que esa sea la lucecita que venía de serie en la bici. Hasta es posible que esté homologada y sea la indicada por la ley. Pero SIGO SIN VEROS.

No llevais retrovisores. NINGUNO. En una ciudad como Madrid, que además es grande, cuyo tráfico considerable,
como decía antes, es también salvaje, resulta FUNDAMENTAL saber en todo momento a quién llevas detrás, quién está virando a la derecha o quién cambia de carril. Vosotros NUNCA lo sabéis. 

Y esto me lleva a la más importante de mis quejas sobre los ciclistas de Madrid. No sólo no sabéis a quién lleváis detrás (y por tanto, no podéis anticipar un movimiento necesario, por ejemplo), sino que además circuláis (muchos de vosotros, no todos), como si la calle fuera vuestra. No sois vehículos ni peatones, no sois motos, es imposible definiros, porque circuláis por medio de la calzada, de repente os metéis en la acera (molestando, mucho, a los viandantes), luego salís de ella, os saltáis un semáforo, porque claro, los semáforos son sólo para vehículos a motor (¡¡Desde cuándo!!).

Y como, según digo más arriba, no lleváis retrovisores, sois incapaces de ver al coche que, como vosotros, está circulando por el centro de una calle a 20 km/h (gracias a vuestra bicicletita) y deseando que le dejéis (como es vuestra obligación) pasar apartándoos a la derecha.

Por último, NUNCA señaláis cuándo váis a torcer a derecha o izquierda. Hay un signo universalmente conocido para indicar esto, a mí me lo enseñaron cuando montaba en bicicleta con 12 años, también viene explicado con lindas fotitos en el manual que todos hemos tenido que mirar al menos una vez para sacarnos el carnet de conducir. Por eso existen los intermitentes, porque son necesarios. No quiero que instaléis intermitentes en vuestras bicis, lo que quiero es que uséis el brazo para indicar lo que queréis hacer. Gracias a vosotros, nosotros conductores, vamos vendidos. Gracias a vosotros, podemos y podéis provocar accidentes. Gracias a vosotros, que vais totalmente desprotegidos y circuláis como si la calle fuera vuestra, se producen accidentes en los que, curiosamente, los que más perdéis sois vosotros mismos.

Llevo 25 años en moto por Madrid. Nunca me ha pasado NADA. Voy igual de desprotegida que vosotros porque las motos tampoco tienen carrocería, cinturones de seguridad o airbags. Y sí, como todos, alguna vez me salto las normas de circulación, pero lo hago después de haber mirado delante, detrás, a la derecha y a la izquierda, y de haberme asegurado que el movimiento que voy a efectuar no me afecta ni a mí, ni a ningún otro vehículo.

Seguid circulando así, a mí no me vais a matar. Os vais a matar vosotros solitos.

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