1 de marzo de 2009

Impotencia dominical

Es inútil, no acabo de volver a ser yo. Y creía que lo estaba consiguiendo, pero no. Me encuentro incapaz de contar las cosas con gracia, como antes. Sigo haciéndolo con saña y mala uva, sigo estando enfadada todo el tiempo, sigo enfrentándome día a día a cosas que jamás han ocurrido, a cosas de las que soy culpable pero que nunca estuvieron ahí, me miro desde fuera y lo que veo es una fiera enjaulada que en cualquier momento va a dar un zarpazo de aupa, y a los que están alrededor les va a pillar en medio y entonces sí que se va a montar buena...

Cada nueva jornada es una pesadilla a la que debo enfrentarme con forzadas sonrisas y durante la que a veces reacciono de formas que muy pocos entienden, porque estoy como una olla a presión a punto de explotar. Y todos los días son así, todos, hasta que por fin llega el final, y el final es un viaje en coche con la música a tope de volumen. Un viaje en coche que ojalá fuera más largo, y durante el que ojalá pudiera correr más, pero no puedo porque entonces me pondrían una multa, y de todas formas no podría correr porque tengo los ojos tan llenos de lágrimas que a veces apenas veo la carretera... es un alivio que ahora ya sea de día cuando salgo de trabajar, y es un alivio que la carretera en su mayor parte sea una inmensa recta, y también es un alivio que me encante conducir y que lo haga bien. De no coincidir todas esas variables, probablemente me la habría endiñado hace ya muchos días.

En noviembre, cuando empecé a escribir este blog, dije que no sería un diario. No sé cuando lo convertí en tal cosa. Supongo que cuando las ganas de gritar pudieron conmigo. Cuando no encontré a nadie que entendiera por qué gritaba. Los hay, sí que los hay. Incluso hay quien aguanta todos los días mis permanentes reivindicaciones casi en directo... aunque no sé bien si las entiende. Sea como sea, cuando tienes un problema, por mucho que lo compartas, al final siempre te lo comes tú solito.

Y de éste, en concreto, voy a sacar muchas enseñanzas.

1 comentario:

MU dijo...

Pues como siempre, te leo y me veo reflejada... Perdona que en esta ocasión no sea de mucha ayuda, pero me encuentro exactamente igual que tu, o peor... no tengo manera de correr, ni siquiera en auto. Mi deseo más recurrente últimamente ha sido que de pronto pase algo que me produzca un estado de coma tal, que pueda dormir de aqui a mil años, para fugarme de todo, para escaparme de todos, para no pensar... Y bueno, que aún en este estado, te sigo, te quiero y te deseo que pronto encuentres esa lucecita, ese respiro que necesitas y que todo vuelva a la normalidad (o bueno, a ese estado que nosotras llamamos "normaliad").