12 de mayo de 2009

El peligro de las gasolineras

Estaciones de servicio, valiente cursilada. De toda la vida se han llamado gasolineras, aunque ahora ya uno no sabe dónde está, si en una gasolinera o en el Corte Inglés, porque hay algunas donde se encuentra uno de todo (hasta la cassette, esa cassette inmortal que nunca podrá usté hallar en ninguna otra parte que no sea una gasolinera española, perdura).

A lo que iba. Somos objeto constante de enormes titulares con catastróficas noticias que deberían mantenernos en un estado de alerta roja intermitente, de tal suerte que nuestras vidas, si por los medios de comunicación fuera, penderían de un hilo. Entre los niveles de contaminación (de todos los tipos), el agujero en la capa de ozono, el calentamiento global (y esto sólo en cuanto a medio ambiente), las pandemias procedentes de animales (y digo las, porque hemos pasado por vacas, pollos y cerdos, ahora faltan los caballos y las ovejitas), la inminente amenaza árabe que pende sobre nuestras cabezas, lo que nos viene del espacio sideral (hace poco he leído que nos vamos a chocar con unos asteroides si los científicos no lo evitan), en fin... que estamos todos casi muertos...

...y ahora voy yo y les amenizo un poco la existencia añadiendo un ingrediente más: GASOLINERS: THE MOVIE! (Qué sí, que se dice Gas Station, pero no tiene ni la mitad de gracia).

Con lo pirados que están algunos (muy muy pirados, pero mucho), y más en tiempos de crisis, la modita en las gasolineras de "sírvase usted mismo" no me acaba de convencer, por lo poco segura. Es curioso lo que podría ocurrir, porque:
  • Sea pre o postpago, en muchas de las grandes no hay NADIE vigilando a menos de 10-15 metros del surtidor (y además están dentro, en caja)

  • NADIE puede por tanto evitar que un pirado combine un MECHERO o un PEQUEÑO LANZALLAMAS con el susodicho surtidor
Es paradójico que en un supermercado al señor que toquitea y corta la carne se le exija un carnet de manipulador de alimentos, y resulta que todos, pero todos, desde un niño hasta un señor de n años, independientemente de nuestras capacidades, y sobre todo, de nuestro estado mental, podamos extraer la boca de un surtidor de gasolina, infinítamente más peligrosa que la carne o que un cuchillo, y hacer con ella lo primero que nos pase por la cabeza. Eso sí, si el surtidor es prepago, con poner 10 euritos en la caja, ya estamos listos para armar la de dios...

Con lo mucho que les gusta a los medios de comunicación acojonarnos con cualquier cosa, ya me parece raro que nadie haya caído en que TODOS tenemos acceso fácil a un LÍQUIDO INFLAMABLE todos los días del año.

1 comentario:

Ronin dijo...

Eso me recuerda que más de una vez me han entrado ganas de rociar de gasolina a ese coche, del que sale ese infernal ruido que su dueño llama música "reguetón" (o como se escriba), prenderle fuego y decirle en la cara a esa persona: "A mí sí que me gusta la gasolina".

Y la peli "Gasoliners", ¿dónde la encuadramos? ¿Como peli de acción, de intriga o de terror? Que los líquidos inflamables dan mucho juego...