La simple combinación de tan solo dos elementos ha logrado el milagro: imagen y sonido.
Amplíen la imagen...

...y no dejen de mirarla mientras escuchan esto hasta el final
Me he dejado llevar, y cuando la música ha terminado, he decidido repetir el momento un par de veces; continuar mirando la misma imagen, volver a escuchar el mismo sonido, y de esta manera regalarme casi 10 minutos más con otros pensamientos diferentes que se entrecruzan, vuelan, flotan, vienen y van, mientras la sonrisa de mi cara se va abriendo de nuevo poco a poco, hasta que al final, cuando todo termina, miro mis ojos de felicidad en el espejo y pienso en lo bien que me ha sentado pasar un ratito en la nada mental.


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