Mi muy dilecta amiga:
Imaginar al Homo Sapiens Sapiens usando ese BOTON "REWIND" que Vd. solicita en su atenta misiva, ha provocado una revolución de hilaridad en mis dominios. Adolf Hitler, siempre circunspecto, ha sido vencido por la risa; lloraba y miccionaba con tal incontinencia que, si no estuviera ya muerto, la habría palmado sin remedio. Cuando me olvido de lo primaria que es la raza por la que velo, ocurren cosas como ésta para recordármelo.
Y a propósito. Autodenominarse "Homo" es justo. Pero lo de "Sapiens Sapiens", señora mía, no tiene perdón. Pecan de optimistas, y para más recochineo, al cuadrado. Sólo unos pocos miembros de su especie son dignos de semejante apelativo. Hubiera sido mejor dejar el latinajo suelto o acompañarlo de algo neutro y menos comprometedor: "Homo Civitatis" por ejemplo.
Hablemos de su caso. Preocuparse por las normas de educación y después efectuar toda esa serie de contorsiones corporales en el lugar de trabajo es imprudente y estúpido. Además emite usted ruidos. Carece por completo de autocontrol. A tenor de sus propias explicaciones, cabe deducir que pulsaría el Botón "Rewind" unas 15-20 veces diarias, y ello redundaría en una peligrosísima espiral de acontecimientos que rompería el equilibrio espacio-tiempo.
Sólo una persona, usted, haciendo uso del dichoso botoncito, ya provocaría un irremediable caos. Imagínese lo que ocurriría si los usuarios fueran, digamos, 100 incontrolados mentecatos. No quiero ni pensarlo.
Si no fuera porque ello adelantaría el fin de los tiempos, le proporcionaría el dichoso botón. Me apuesto el rabo a que, dada su predisposición al ridículo, un mismo momento de su vida se vería sometido al socorrido "Rewind" no una, sino dos y hasta cincuenta veces. Ahí quisiera ver yo a Hitler, aquejado de una inevitable cistitis, rebozándose a carcajada limpia entre orines y cenizas. Irrepetible.
¿Sabe por qué me importa tanto el acabóse a cuento del regresivo instrumento? Porque si el Universo, o más específicamente, la Tierra, se sume en el caos e implota, a mí se me acabó el juego. Y debo decirle que desde que ustedes empezaron a gatear por aquí hace 65 millones de años, jamás me había divertido tanto.
Me irrita no leer ningún vituperio a Popov. Para mí está claro que es un cretino, pues sólo un cretino se gozaría con suficiencia en los momentos más vergonzosos de una mujer. Sólo un imbécil cegado de orgullo (ay, cuántos vicios he inculcado en el vil "Sapiens") pasaría de largo, ignoraría a sabiendas, miraría sin mirar, se haría el tonto sin querer, y después de todo esto, encima se consideraría muy listo, total sólo porque usted cree de sí misma que no lo es.
Popov y yo no hemos mantenido relación comercial alguna por el momento. Es más, el pobre individuo es incapaz de relacionarse con las altas esferas sin agachar la cabeza. Imagínelo tratando de interactuar con el mismísimo Belcebú... El no podría. Y yo tampoco. Me repugna la sumisión.
Sus ubicuidades no son tales, ubicuos sólo somos mi vecino del ático y yo. Parecen más fruto de una fértil imaginación femenina amante del romance y el folletín. Hágase fuerte sin botón Rewind. Observando detenidamente a Popov, he podido comprobar cuán equivocada está creyéndolo de una raza superior sólo porque usted pierde las formas (imperdonable, señora) y él no.
La insto (y la tiento, no en vano soy el Diablo) a que utilice su materia gris para otra cosa que no sea inventar botones. Castigue a Popov con el látigo de su indiferencia, incluso si es necesario escúpale (metafóricamente por favor) utilizando para ello alguno de los múltiples talones de Aquiles que tiene ese señor (si yo sé cuáles son, no veo por qué usted no puede conocerlos también. Si se siente incapaz de detectarlos haciendo uso de la pura y simple observación, siempre podremos negociar...).
Se despide suyo afectísimo y siempre flamígero,
SATÁN
Hace 3 años


No hay comentarios:
Publicar un comentario